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15 de noviembre de 2013

El Aprendizaje de la Lectura

La lectura es una aptitud que implica el desarrollo de una serie de procesos vinculados a la comprensión del lenguaje y al reconocimiento de las palabras. El arte de leer y el de escribir, aunque los utilicemos a diario, son habilidades mal conocidas (Morais, 1998).
Entonces... ¿Qué es lectura? ¿Es sinónimo de comprensión lectora? ¿Cuál es su relación con la escritura? ¿Cuáles son los procesos que nos permiten reconocer las palabras? ¿Qué comportamientos permiten distinguir la presencia de una dificultad?



El Aprendizaje de la Lectura: 
La Importancia de Intervenir sobre las Habilidades Fonológicas 


LA LECTURA: ¿CÓMO SE APRENDE?

¿Qué es la lectura? Con frecuencia se confunde estos términos:

  • capacidad lectora (conjunto de procesos perceptivos que permiten que la forma física de la señal gráfica no constituya un obstáculo para la comprensión del mensaje escrito), 
  • actividad lectora (conjunto de sucesos que ocurren en el cerebro y en el sistema cognitivo que lo apoya, en los órganos sensoriales y motores), 
  • ejecución lectora (resultado de la actividad lectora) y 
  • fines de la lectura (comprensión del texto escrito).

El objetivo de los procesos específicos de la lectura es representar el material escrito de tal manera que sea utilizable por el resto del sistema cognitivo. La capacidad lectora es una transformación de representaciones de entrada (palabra escrita), en otras representaciones llamadas de salida (representación fonológica). El niño que aprende a leer aprende a asociar la forma ortográfica de cada palabra con su forma fonológica (secuencia ordenada de grafemas).

A partir de la interpretación del modelo de “doble ruta”, podemos decir que se obtiene significado por dos vías:

o Por medio de su forma fonológica (uniéndola pedazo a pedazo), utilizando reglas de correspondencia grafema-fonema, ya que el sistema alfabético asigna a cada letra un sonido para convertir los grafemas en representaciones de fonemas y así activar las formas fonológicas de las palabras (Cuadro, Marín, 2007).

o A partir de la forma ortográfica (sin mediación fonológica). Mediante representaciones de las palabras almacenadas previamente en nuestra memoria, lo cual depende de la experiencia repetida con esas palabras escritas, en forma similar a lo que ocurre cuando identificamos un dibujo.

Aunque la lectura no logra alcanzar su objetivo si no se produce la comprensión, sus procesos específicos son aquellos que conducen a ella.

En cuanto a la relación entre lectura y escritura, se considera que si existiera una relación tan estrecha entre ambos procesos, la gente que lee bien no cometería faltas de ortografía y las personas que escriben sin faltas deberían ser buenos lectores) Y no parece que suceda así. Todo parece indicar que se trata de actividades diferentes, gobernadas por algunos procesos mentales diferentes y otros compartidos. (Cuetos, 1988). Del mismo modo que en la lectura, en la escritura existen dos rutas de acceso a la ortografía:

o La ruta léxica o directa, en la cual el sujeto recupera la representación ortográfica directamente del léxico mental.

o La ruta indirecta que obtiene la ortografía por aplicación de las reglas de transformación de fonemas en grafemas.

La primera vía no sirve para escribir las palabras desconocidas ni serie de letras sin significado. Siguiendo la segunda ruta no es necesario haber visto antes la palabra pero el sujeto puede cometer errores ortográficos. Una palabra puede resultar familiar o no y dependiendo de ello, nuestro comportamiento es diferente

Estudios realizados revelan que se trata de cuatro vías paralelas pero independientes. Ello está comprobado en el inglés, lengua opaca, en la cual un segmento fonológico se puede representar mediante formas grafémicas diferentes. El español se caracteriza por la casi total correspondencia entre grafemas y fonemas, por lo que podemos leer y escribir palabras que no hemos visto nunca. Esto ha llevado a pensar que el sistema que transforma los grafemas en fonemas, puede ser, en lengua española, el mismo que realiza el proceso contrario.

Sin embargo, investigaciones revelan que se trata de procesos independientes, divergencia más acusada en los primeros niveles escolares. Aunque normalmente cuando realizamos una de las tareas también realizamos la otra (leemos mientras escribimos; y viceversa), el perfeccionamiento de una no supone el progreso de la otra. En el caso en que existen varias formas de escritura de una palabra, sólo el aprendizaje visual, (ruta directa) permite conocer cuál es la ortográficamente válida. En lectura no hay elección ya que a cada grafema le corresponde sólo un fonema. Este resultado implica que lectura y escritura requieren aprendizajes específicos.

¿POR QUÉ ALGUNOS LECTORES FRACASAN?

Los alumnos con dificultades en la ruta visual tienen un número escaso de palabras representadas y tienen que decodificar todo lo que leen. Su dificultad deriva de no tener automatizados los procesos de reconocimiento global y su memoria operativa tiene que ocuparse del descifrado. Los procesos de comprensión quedan así, afectados.

Al comenzar a leer usan sólo la ruta fonológica, deben tomar conciencia de que el lenguaje oral se divide en partes más pequeñas (sílabas y fonemas). Luego a base de verlas una y otra vez, las va memorizando. Un buen lector debe tener ambas rutas desarrolladas: la fonológica para leer palabras desconocidas y la léxica para leer con rapidez palabras familiares.

Cada decodificación correcta de una palabra no familiar da la oportunidad de adquirir la información ortográfica precisa de la palabra, lo cual es la base para un reconocimiento eficaz de las mismas

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Identificamos una dificultad de aprendizaje específica cuando un niño tiene una discrepancia severa entre rendimiento y habilidad intelectual en una o más áreas.

El DSM IV se refiere a dislexia cuando “… el rendimiento en lectura, medido mediante pruebas de precisión o comprensión normalizadas y administradas individualmente, se sitúa sustancialmente por debajo de lo esperado dados la edad cronológica del sujeto, su coeficiente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad.”

Al estudiar a los sujetos que presentan dificultades en el reconocimiento de palabras se han podido diferenciar dos tipos de problemas:

o Los disléxicos fonológicos. Describiremos algunos casos observados por Morais (1998), los cuales ilustran esta dificultad y a la vez muestran diferentes perfiles de competencia.

× Pedro, inteligente emocionalmente, sería un disléxico fonológico pero moderado, lee correctamente dos de cada tres palabras sin significado. Conoce los sonidos de todas las letras y responde bien al test de omisión de la consonante inicial. Tiene buena memoria verbal, recuerda mejor las listas de palabras que no riman que las que sí lo hacen, de acuerdo a lo esperado. Pero no logra intercambiar los primeros sonidos de dos palabras.

× Rosina es incapaz de leer pseudopalabras, pero capaz de leer palabras raras. Comprende el significado de las palabras técnicas de los textos, pero no puede leerlas en voz alta si previamente alguien no se las pronuncia. No logra identificar la rima. No puede manipular intencionalmente los fonemas, por ejemplo intercambiar los fonemas iniciales de dos palabras o unir fonemas iniciales de una serie de palabras (acrónimos). No recuerda mejor una lista de ítems cuyos nombres no riman como ocurre habitualmente, ya que padece un trastorno fonológico profundo que le ha impedido leer basándose en las correspondencias grafo-fonológicas. Lee y escribe bien porque parece que posee la competencia ortográfica.

× Jonathan es muy inteligente. Copia correctamente dibujos geométricos abstractos y puede copiarlos de memoria media hora más tarde. No posee dificultad par reconocer palabras orales. Pero no es capaz de leer pseudopalabras. Las anomalías que muestra a nivel de sus representaciones fonológicas conciernen a las representaciones que le sirven para hablar, las cuales utilizamos para analizar el habla intencionalmente en sus formas fonológicas más pequeñas (fonemas).

× Jeremías tuvo problemas para hablar correctamente. No sabe leer palabras desconocidas por él ni palabras sin significado. No sabe juzgar correctamente si dos expresiones riman o no. No logra omitir las primeras consonantes de las palabras ni las primeras sílabas.

Los investigadores concluyen que los disléxicos fonológicos tienen un déficit específico, de carácter estable, en el proceso fonológico. Obtienen mejores resultados en la discriminación ortográfica que en la lectura de pseudopalabras

(Aunque aquella igualmente es deficiente, según estudios realizados por Cuadro y Marín, 2007). El hecho que los disléxicos fonológicos no logren leer correctamente todas las palabras que supuestamente conocen sugiere que la vía fonológica puede ser indispensable para la lectura eficaz. La forma ortográfica de las palabras puede reconocerse aunque no se produzca una mediación fonológica en ese proceso.

o Los disléxicos superficiales u ortográficos se encuentran descriptos en el caso de Daniel. Él es brillante. Puede leer un texto que está un año y medio por encima de su edad cronológica. Pero en ortografía es malo. Sus problemas son de naturaleza fonológica. Tiene problemas de percepción visual. Lee perfectamente las pseudopalabras aunque muestra cierta lentitud par leer las palabras irregulares presentadas aisladamente. Tiene dificultades para aprender las propiedades ortográficas de las palabras.

La dislexia superficial parece reflejar un daño en el léxico ortográfico. Los pacientes con esta dificultad leen casi al mismo nivel de ejecución palabras y pseudopalabras, leen mejor palabras regulares que irregulares y al leer éstas últimas producen abundantes regularizaciones. Esto se explica por la utilización exclusiva de la vía fonológica y por la capacidad de reconocer palabras basándose únicamente en sus propiedades ortográficas. Presentan un buen dominio de las reglas de correspondencia grafema-fonema y hacen uso de ello. Poseen alterada la activación de las formas ortográficas. Lectores analizados hacen suponer que presentarían más bien un retraso para leer respecto a su edad cronológica, dificultad atribuida a una limitación de los recursos cognitivos. La dislexia de superficie se daría en sujetos con problemas fonológicos moderados pero sin experiencia lectora, por lo que no han logrado formar representaciones ortográficas consistentes de las palabras escritas.

Cuadro y Marín (2007) han caracterizado los subtipos de lectores retrasados en español (fonológicos y superficiales), diferenciándolos en el grado de severidad del desorden fonológico. Estos autores afirman la existencia de un déficit en el procesamiento fonológico de los disléxicos en general. Por otro lado, si bien los disléxicos fonológicos son más eficientes en el uso del procesamiento ortográfico que fonológico, presentan igualmente un procesamiento ortográfico deficiente.

También podría hablarse de dos etapas en el reconocimiento de palabras en vez de dos subtipos de dislexia: al reconocer palabras de alta frecuencia se inicia primero un procesamiento fonológico para luego intentar el reconocimiento léxico.

Algunas investigaciones permiten reflexionar acerca del papel que puede jugar la variable “desarrollo” en la evolución de los problemas lectores. (Calvo, Carrillo, 1999). La necesidad de leer textos más complejos, el aumento de la demanda de atención, memoria, sumados a la ansiedad producida por la urgencia de acabar con una tarea molesta, la presión de padres y docentes, motivan un cambio en el procesamiento de los alumnos de tercer nivel de primaria: usan pistas fonéticas parciales y ortográficas incompletas y adivinación…La consecuencia de esta estrategia es el incremento de errores respecto a los cometidos con la estrategia fonológica (segura pero lenta).

¿QUÉ SE DEBE ENSEÑAR?

Se llama “conciencia fonológica” a la habilidad de operar explícitamente con los segmentos o unidades lingúísticas.

Salvo en el caso de Rosina, antes mencionado, es necesario el dominio del principio alfabético para lograr la identificación de palabras nuevas. La conciencia fonémica y el conocimiento del código alfabético surgen conjuntamente, se influyen y refuerzan mutuamente, contribuyen al logro del aprendizaje y la lectura (Morais, 1998). Por lo tanto es necesario que el niño reciba información explícita sobre dichas correspondencias y la presencia de fonemas en el habla. Cuando se trata de aprender a leer, utilicemos tiempo para poner en evidencia competencias que constituyen el fundamento de la lectura y para mostrar la relación entre estas competencias y la lectura.

El aprendizaje del reconocimiento de las letras debe empezarse muy pronto, antes del comienzo de la instrucción en la escuela. Esta hipótesis es planteada y confirmada por Cuadro y Trías (2008): la conciencia fonológica es entrenable. Para que el niño sea capaz de comprender que existe una relación entre los grafemas y los fonemas, debe ser capaz de reconocer, separar, asociar y descubrir las distintas combinaciones entre los sonidos.

Considerar la unidad lingüística sobre la que se opera es un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de diseñar la evaluación de la conciencia fonológica, así como propuestas de intervención adecuadas. La sílaba parece ser la unidad más fácilmente manipulable en la primera etapa, las habilidades para operar sobre el fonema se consolidan posteriormente.

Combinar las habilidades fonológicas con la presentación explícita y sistemática del principio alfabético, utilizar materiales concretos e imágenes, involucrar diversas modalidades sensoriales, estructuración secuenciada del programa, revisión sistemática, son características que optimizan la intervención.

La organización de actividades de intervención se basa en la secuenciación de menor a mayor dificultad de actividades de:

o Segmentación léxica: Reflexionar sobre las palabras que tienen las oraciones. Por ejemplo, ante la comunicación oral de un hecho significativo, el docente la devuelve con una estructura clara y pictografiada; luego, a partir de esos elementos los alumnos responden a preguntas hasta registrar la frase en forma alfabética. Posteriormente se cuentan las palabras, omiten, comparan, representan gráficamente con cruces, invierten, añaden otras. Una propuesta alternativa sería presentar simultáneamente palabras y dibujos que las representen con el objetivo de memorizarlas, luego se presenta la palabra sin el dibujo para que el alumno la diga.

o Segmentación silábica. Tomar conciencia de que las palabras están formadas por unidades que se pueden aislar y que juntas forman las palabras. Ejercicios indicados serían identificar las sílabas iniciales o finales, contarlas, representarlas gráficamente, añadir, omitir, invertir, comparar: comenzar con actividades de síntesis para seguir con actividades de análisis. En niveles superiores se presenta un par de homófonos con su significado para que el alumno descubra sus diferencias y memorice sus representaciones. También se puede leer repetidamente un corto pasaje significativo de un texto o una lista de palabras y/o frases extraídas del mismo hasta alcanzar un nivel aceptable de fluidez. Al finalizar puede proponerse completar el texto con espacios en blanco para completar.

o Segmentación fonémica Los procesos implicados son: segmentación de palabras en fonemas, conversión de grafemas en fonemas, ensamblaje de los fonemas para formar palabras. El programa de entrenamiento en conciencia fonémica, realizado en dos sesiones semanales de treinta minutos, implica tareas de síntesis, aislamiento, omisión, además de la segmentación que resulta clave (Cuadro, Trías; 2008):

  • En forma lúdica pedir a los niños que repitan el primer sonido de las palabras
  • Con apoyo de tarjetas clasificar nombres de acuerdo a su fonema final 
  • Reconocer dibujos que representen objetos que comienzan con la letra de su nombre
  • Reconocer dibujos que representen objetos que terminen con el fonema final de su nombre
  • Frente a un dibujo, emitir, registrar con una marca y contar, los fonemas que integran su nombre
  • Pronunciados dejando un intervalo de 1 segundo entre ellos, los fonemas de una palabra, el alumno deberá reconocer y pronunciarla.
  • Dados una palabra y un fonema el niño unirá éste último al final de la misma y pronunciará la palabra resultante.
  • Dados una palabra y un fonema el niño unirá éste último al principio de la misma y pronunciará la palabra resultante.
  • El niño repetirá una palabra escuchada omitiendo su último fonema.
  • El niño reconocerá una palabra a la cual se le ha quitado el fonema inicial e identificará dicho sonido.
  • Procederá igual con el fonema inicial.
  • Identificar el fonema sustituido en dos palabras que difieren en el fonema final.
  • Sustituir el fonema final por otro dado.
  • Proceder de igual forma con el fonema inicial

Las diferencias que presentan los niños que participaron el programa de entrenamiento organizado por Cuadro y Trías, resultan especialmente importantes en la tarea de segmentación, ya que ésta supone un alto grado de complejidad y dominio que resulta necesaria para la adquisición del principio alfabético.

Cuetos (1988), indica una secuencia de transformación grafema-fonema, de tipo visual (dibujo), auditivo (palabras que contengan el sonido, al cual alargamos para identificarlo mejor), kinestésico (dibujar su forma en el piso, sobre diferentes soportes y simultáneamente repetir el sonido), táctil (usando diferentes texturas).

La siguiente propuesta de trabajo va dirigida a modificar la estrategia de lectura “compensadora” que se adopta en algunos casos (estamos hablando de alumnos de 5º o 6º año), y a hacer posible un incremento de exactitud y fluidez en la lectura para permitir una mejor comprensión de los mismos.

Se trabaja para reducir la ansiedad que genera la lectura, se presenta un modelo correcto y se plantean actividades dirigidas a restablecer el reconocimiento léxico ortográfico de las palabras durante sesiones de aproximadamente treinta minutos.


Ejemplos de tareas propuestas:

1. Lectura inicial de un texto interesante, con vocabulario conocido, no demasiado extenso

2. Registro y clasificación de errores de acuerdo a su estructura, posición y gravedad

3. Elaboración de nómina de palabras clave: nombres, verbos, adjetivos (eliminar palabras de función)

4. Ordenarlas por longitud y complejidad ortográfica (sílabas simples o complejas, cantidad de consonantes)

5. Entrenamiento en decodificación:

   a. Inversión, sustitución, agregado, omisión de grafemas usando letras de plástico.

   b. Nombrado de dichas palabras, análisis fonológico, identificación ortográfica de componentes y escritura de palabras.

   c. Identificación fonológica de palabras que contienen una sílaba determinada.

   d. Identificación ortográfica de palabras que poseen una sílaba determinada.

   e. Nombrado de palabras e identificación de la correcta entre un conjunto de palabras ortográficamente similares

   f. Sopas de letras.

   g. Lectura y asociación de palabras pertenecientes a la misma familia

   h. De un conjunto de palabras visualmente similares, identificación de aquellas que son iguales a una que se presenta

   i. Lectura de palabras visualmente similares, identificando letras que cambian.

   j. Lectura de pseudopalabras obtenidas añadiendo una letra a palabras conocidas. Identificación de la letra añadida. Escritura de las palabras.

   k. Lectura de los fragmentos de una oración. Unión correcta de los mismos.

   l. Lectura y memorización de una oración. Desordenarla y armarla correctamente

   m. Lectura y memorización de una oración. identificación de una palabra que desaparece.

   n. 12 Identificación de palabras que cambian en oraciones visualmente similares.

   o. Dictado de sencillas oraciones de similar estructura que contienen las palabras nombradas.

6. Relectura del texto (lo cual permite al alumno verificar sus avances al leer rápidamente el texto, así como los errores que persistan)

INTERVENCIÓN EN DIFICULTADES DE APRENDIZAJE DE LA ESCRITURA

Pueden diferenciarse:
  • Problemas en la escritura que no conllevan necesariamente problemas de redacción (disgrafías).
  • Problemas en la redacción, pero no en la escritura (dificultades en la expresión escrita).
La intervención en procesos motores va dirigida a automatizar los patrones motores de las letras. La misma requiere contar en la memoria a largo plazo con representaciones precisas de las letras.

La intervención en los procesos léxicos dirigida a automatizar la ruta fonológica, tiene como principal objetivo desarrollar la conciencia fonológica.

La escritura correcta de palabras irregulares no sería posible sin la ruta ortográfica, la cual permite escribir aquellas palabras que contienen fonemas que pueden ser representados mediante varios grafemas. Se hace necesario, entonces, trabajar con listas de palabras que incluyan aquellas en las que el alumno presenta dificultad, creando un vocabulario ortográfico básico, pero limitando el número trabajado en cada sesión.

Las estrategias recomendadas de intervención en composición escrita, son aquellas de autorregulación (dirigida a que el alumno sea consciente del objetivo, audiencia y limitación y capaz de monitorizar los distintos procesos de la expresión escrita), y de ayuda que se van retirando a medida que el alumno no las necesita (consistente en una serie de preguntas personalizadas que reflejan los pasos para producir un texto escrito).

30 de octubre de 2013

Trastornos del Cálculo




¿Cuándo hablamos de Trastornos del Cálculo? 

Los denominados “Trastorno del cálculo” aparecen como una categoría discriminada dentro de los trastornos del aprendizaje, cuyos criterios diagnósticos son:
  •  La capacidad para el cálculo situada por debajo de la esperada para la edad cronológica, capacidad intelectual y escolaridad del sujeto.
  •  El trastorno interfiere en el rendimiento académico y/ actividades de la vida cotidiana que requieren capacidad para el cálculo.
  • Si hay un déficit sensorial las dificultades para el rendimiento en el cálculo exceden de las habitualmente asociadas a él.

El CIE-10 (contrapartida europea al DSM IV), fija pautas cuantitativas:
  •  Dos desvíos por debajo del nivel esperable.
  •  +/- 2 DS respecto de la media en rendimiento en lectura y ortografía.
  •  Escolarización y educación normales.
  •  Dificultades para el cálculo en estados precoces del aprendizaje.
  • Se excluye trastorno en caso de CI inferior a 70 en prueba estandarizada.

Tomando en cuenta dichas consideraciones, se define discalculia como un trastorno específico en la capacidad de adquirir las habilidades matemáticas básicas, cuando dicha perturbación no es subsidiaria de un déficit intelectual ni de factores psicoafectivos, socioculturales o pedagógicos. Se presenta con una serie de características que permiten orientar el diagnóstico:
  •  Dificultad para aprender y recordar hechos numéricos, realizar procedimientos matemáticos en problemas generales, administrar magnitudes y proporciones.
  •  Dependencia de estrategias primitivas (uso de dedos) y/o ineficaces.
  •  Pérdida del automatismo.
  •  Deficitaria captación intuitiva de números.



15 de octubre de 2013

Informes Pedagógicos

Un Informe Pedagógico debe ser considerado como mucho más que una reseña de las aptitudes y dificultades de un niño: es una herramienta técnica, que requiere de determinados contenidos para facilitar el correcto diagnóstico de cada caso en particular.




Una Estrategia de Comunicación Técnica y Metodológica 

¿Para qué?

Es necesario comprender la diversidad como un rasgo característico de las personas y de éstas en los grupos escolares , lo cual se manifiesta, entre otras situaciones, en los ritmos de aprendizaje y en las formas de comportamiento de los niños.

Para ello es imprescindible distinguir entre las necesidades educativas que tienen todos los niños de educación primaria y las necesidades educativas especiales que pueden manifestar algunos niños.

En este sentido la elaboración de un IP es una herramienta técnica y metodológica que ayuda a identificar factores sociales, familiares, escolares como características específicas de las modalidades de aprendizaje que presentan los niños y lo que propicia, en algunos niños y niñas, necesidades educativas especiales.

¿Cuándo?

¿Cuándo podemos precisar que un estudiante tiene realmente una dificultad para aprender?
¿Cómo podemos realizar un informe que contribuya a un diagnóstico específico?
¿Qué decisiones docentes se pueden realizar, desde las adaptaciones curriculares, para favorecer el aprendizaje del niño?

¿Por qué?

Las Dificultades en el Aprendizaje: Se vinculan con alteraciones o déficits en uno o varios de los procesos cognitivos que hacen posible el aprendizaje. Generalmente se llega a su diagnóstico luego de un proceso de estudio del niño, en el que se realizan entrevistas, observaciones y aplicación de pruebas específicas por uno o varios técnicos.

Conceptos de Inteligencia, ¿de qué hablamos?

En algunas escuelas psicológicas, se define como la capacidad de adquirir conocimiento o entendimiento y de utilizarlo en situaciones novedosas.

En condiciones experimentales, se puede medir en términos cuantitativos el éxito de las personas en adecuar su conocimiento a una situación o en superar una situación específica.

Algunos psicólogos plantean que estas capacidades son necesarias en la vida cotidiana, donde los individuos tienen que analizar o asumir nuevas informaciones mentales y sensoriales, para poder dirigir sus acciones hacia metas determinadas. No obstante, en círculos académicos hay diferentes opiniones en cuanto a la formulación precisa del alcance y de las funciones de la inteligencia.

Por ejemplo, algunos autores consideran que la inteligencia es una suma de habilidades específicas que se manifiesta ante ciertas situaciones; unos, que se trata de un factor general (denominado factor G) que interviene en la solución de diversas situaciones y problemas; otros creen que existen múltiples inteligencias y al referirlas todo apunta hacia diversas habilidades o capacidades.

Sin embargo, en la formulación de los test de inteligencia la mayoría de los psicólogos estiman que la inteligencia es una capacidad global que opera como un factor común en una amplia serie de aptitudes diferenciadas. De hecho, su cómputo en términos cuantitativos suele derivar de medir habilidades de forma independiente o mediante la resolución de problemas que combinan varias de ellas.

Para A. Binet, creador de los test de inteligencia, la misma se concebía como una capacidad general de razonamiento.
Stern, a su vez, la define como «la facultad general de adaptar conscientemente el pensamiento a exigencias nuevas», muy similar a la de Claparede, que la designa como «la capacidad de resolver problemas nuevos por el pensamiento».
Wells no está muy lejos de esta concepción cuando afirma que la inteligencia es «la capacidad de volver a estructurar los patrones de conducta para actuar satisfactoriamente ante situaciones nuevas».
E. L. Thorndike la relaciona con la capacidad de dar buenas respuestas desde el punto de vista de la verdad y la realidad y, ya en su época, habla de tres tipos de inteligencia (adelantándose algunas décadas a Gardner):
Spearman al fundamentar la existencia de una inteligencia general o factor intelectual común a toda habilidad, y una inteligencia específica, referida a una habilidad particular, y «en todo caso diferente de las otras»
D. Weschler sigue esta vertiente y define la inteligencia como «el agregado o capacidad global del individuo de actuar conforme a proposiciones, de pensar racionalmente y de manejar de manera efectiva su medio ambiente». Para Weschler existe una inteligencia general, que se va a manifestar en dos grandes dominios: lo intelectual y lo motor, que definirán su escala de medición de la inteligencia en dos subescalas: verbal y ejecutiva.

Estas definiciones, por supuesto, no dicen mucho y reducen la inteligencia a la posibilidad de asimilar los conocimientos

Para evadir la dificultad de una definición tan amplia se han seguido dos posiciones fundamentales: una, evitar el uso del término «inteligencia» y sustituirlo por otro basado en los procesos psíquicos de la percepción y el pensamiento, utilizando el término de desarrollo intelectual y otro, manejar el término no en función de una definición abstracta, sino en términos de sus resultados, en un concepto práctico aplicable de muchas maneras a las actividades humanas, tomando en cuenta sus habilidades, como es el caso actual de H. Gardner, para quien la inteligencia es la capacidad de resolver problemas y crear productos en un ambiente naturalista y rico en circunstancias.

Por tanto, la definición y concepción de la inteligencia se ha desarrollado desde la consideración de la misma como una facultad única, general y global hasta la noción actual de la existencia de múltiples inteligencias, directamente relacionadas con las diferentes actividades humanas.

Por último, se asume que la inteligencia es la capacidad de aprendizaje y adaptación al medio, utilizando aquellos elementos (con creatividad e imaginación implícitas) que permiten a los seres humanos:
  • Equilibrar sus necesidades y las posibilidades del entorno. 
  • Ayudarlo a conocer y controlar la realidad inmediata. 
  • Posibilitarle memorizar datos, asociaciones y leyes. 
  • Servirse de materiales (laberintos, encajes, seriaciones, previsión de desplazamientos, conservación, escondites) y habilidades sociales (iniciación y mantenimiento de amistades, alternativas a situaciones normativas, quejas, defensa…) para solucionar problemas. 
  • Pensar de forma abstracta. 
Para ello, los elementos que permiten el uso de la inteligencia son:
  • Su cuerpo 
  • El conocimiento y conciencia de sí mismo. 
  • La manipulación y organización de la realidad inmediata. 
  • El lenguaje. 
  • La interpretación y representación de la realidad 
Recomendaciones para la construcción del Informe Pedagógico
  • Es de responsabilidad Docente. 
  • Su contenido es producto del consenso al que llega el docente que conoce al 
  • alumno con el objeto de entregar información relevante sobre su desempeño y 
  • resultados de aprendizaje en las diversas áreas y/o subsectores del currículum. 
  • Se describen las características del estudiante en las dimensiones: personal, curricular, 
  • familiar, en el contexto sala de clases, sus resultados, otros. 
  • Es conveniente ejemplificar algunas conductas, principalmente las recurrentes, 
  • antecedentes importantes en el proceso de evaluación integral del alumno. 
  • Se consideran elementos de contexto que afecten e influyan en el aprendizaje del estudiante. 
  • En el Informe Pedagógico no se registran juicios.
  • Registrar a quien va dirigido el Informe Pedagógico (Derivación del Informe)
Partes de un informe pedagógico

Consta de dos partes:

A) Los datos pedagógicos del alumno:
  • Nombre de la escuela 
  • Nombre y apellido del alumno 
  • Grado o año. 
  • Nombre del docente 
  • Fecha en que se realiza el informe 
B) El cuerpo del informe: es una redacción breve, integral donde se analiza los logros y las dificultades que observamos en el niño.
Es un texto formal por lo tanto debemos respetar el orden, claridad, prolijidad, sintaxis y la coherencia en lo redactado.
Es importante entregar el informe en tiempo en sobre cerrado para preservar la confidencialidad.

Sobre el desempeño personal, escolar y resultados:
Destacar las áreas en que presenta mayor y/o menor necesidad, interés, facilidad y actitud frente al desarrollo de actividades. Se consideran los por ejemplo: comprensión de lectura, expresión oral, escritura, numeración, operatoria, resolución de problemas, arte, sociedad, naturaleza, actividades físicas, otros, etc.
Se sugiere identificar e informar el nivel de conocimientos, habilidades y actitudes que el alumno tiene respecto al nivel curricular del curso.

Algunas sugerencias son:
  • Niveles de dominio de conductas previas. 
  • Nivel de logro de aprendizajes: básico, intermedio, avanzado. 
  • Competencias mejor y/o menor desarrolladas. 
  • Habilidades, destrezas, actitudes con mayor y/o menor dominio y/o logro. 
  • Conocimientos que: domina y/o logra con mayor y/o menor dificultad y/o facilidad. 
  • Niveles de participación: activa, pasiva. 
  • Formas de comunicarse. 
  • Forma de relacionarse con el docente y sus pares. 
  • Forma de trabajar a nivel personal, hábitos de trabajo, estudio, orden, responsabilidad y cumplimiento de normas y deberes escolares, etc. 
  • Integración social del alumno frente al trabajo escolar, relación con sus pares, docentes, otros. 
  • Emocionalidad: comportamientos, motivaciones, frustraciones, expectativas, autoestima, valores, hábitos, actitudes, etc. 
  • Fortalezas, debilidades y aspectos en desarrollo. 
  • Uso de recursos como apoyo al aprendizaje por parte del alumno. 
  • Otras observaciones. 
Sobre el contexto educativo:
  • Metodologías aplicadas con el estudiante (con resultados y sin resultados). 
  • Adaptaciones curriculares que aplica al estudiante. 
  • Nivel de flexibilización curricular. 
  • Clima del curso durante el desarrollo de las clases. 
  • Interés del curso en el desarrollo de actividades de aprendizaje. 
  • Nivel de normas y organización de las clases. 
  • Disciplina en la sala de clases. 
  • Integración del estudiante en trabajos grupales. 
  • Manejo de recursos (disciplina, orden aseo). 
  • Otras. 
Sobre intervención de la familia:
  • Síntesis sobre el panorama familiar con respecto a la responsabilidad de la familia frente a los deberes escolares. 
  • Respuesta de la familia sobre requerimientos básicos del establecimiento y de apoyo al alumno: asistencia y puntualidad a clases, acompañamiento en el cumplimiento de tareas, expectativas educativas de la familia, participación en las actividades escolares, influencia de la situación familiar en el aprendizaje, otras. 
  • Otra información importante 

Cierre del Informe Pedagógico

El informe se cierra identificando las necesidades de apoyo del estudiante y la asesoría que requiere la familia y el profesor para superar dificultades y avanzar en su desarrollo educativo.



Rosana Soria Cianciarullo
Licenciada en Psicología
Posgrado de Psicoterapia Psicoanalítica
Maestra Educación Común - Educación Inicial

*En la sección "Investigación y Divulgación" de esta página, encontrarás publicada una versión en formato .pdf de este artículo, habilitado para su descarga.

 
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